The great resignation

Los efectos de largo plazo del Covid 19 en el empleo todavía están por verse, sin embargo, 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗲𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝗽𝗼𝗿 𝘃𝗼𝗹𝘃𝗲𝗿 𝗹𝗼 𝗮𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗽𝗼𝘀𝗶𝗯𝗹𝗲 𝗮𝗹 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗼 𝗽𝗿𝗲𝘀𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝗹 en diferentes partes del mundo. En Chile y otros países, las organizaciones se preguntan cómo debiera realizarse ese proceso, muchas de ellas asumiendo que es posible volver a cómo eran las cosas antes de la pandemia.

Sin embargo, hay señales que a lo menos 𝗮𝗹𝗴𝗼 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝗵𝗮𝗯𝗲𝗿 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗮𝗱𝗼: 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗿𝗮𝗻 𝗱𝗲𝗹 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗼 luego de pasar por una pandemia mortal. El profesor Anthony Klotz anticipó en mayo una ola de renuncias para Estados Unidos, como resultado del hecho que millones de personas están repensando su futuro laboral, en base a lo ocurrido durante estos meses. Muchos, en todo el mundo, están recalibrando sus prioridades, otros probaron el teletrabajo y no están dispuestos a dejarlo fácilmente. La idea de 𝗹𝗮 𝗽𝗼𝘀𝗶𝗯𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗲𝘀𝘁𝗮 “𝗴𝗿𝗲𝗮𝘁 𝗿𝗲𝘀𝗶𝗴𝗻𝗮𝘁𝗶𝗼𝗻” 𝘀𝗲 𝗵𝗮 𝘃𝗲𝗻𝗶𝗱𝗼 𝗳𝗼𝗿𝘁𝗮𝗹𝗲𝗰𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼, cifras conservadoras estiman que uno de cada cuatro trabajadores ha considerado dejar su empleo.

Pase lo que pase en los próximos meses, no es el momento para que las organizaciones actúen como si nada hubiera pasado y traten de imponer decisiones sin conectarse previamente con lo que sus colaboradores han vivido y cómo ven su futuro.

En la medida en que las organizaciones demuestren empatía y tomen acciones firmes para 𝗰𝘂𝗶𝗱𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝘀𝗮𝗹𝘂𝗱 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝘂𝗻𝗮 𝗳𝘂𝗲𝗿𝘇𝗮 𝗱𝗲 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗼 𝗲𝗻 𝗿𝗲𝗰𝘂𝗽𝗲𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗽𝗲𝗿𝗼 𝗲𝗺𝗽𝗼𝗱𝗲𝗿𝗮𝗱𝗮, el riesgo de perder colaboradores se verá disminuida. 

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