La evidencia internacional es bastante amplia y coincide en el efecto positivo que tiene el reparto de utilidades en el aumento de la productividad de los empleados (este metaanálisis es un muy buen resumen). También se han documentado un impacto en la rentabilidad de las empresas, promoviendo el interés por aportar al mejoramiento de los procesos y el aprendizaje de nuevas habilidades. Como práctica de gestión de personas, favorece que los intereses de los colaboradores se alineen con las metas de largo plazo de la organización y encarna un enfoque ganar – ganar de las relaciones laborales.
El actual sistema de gratificación legal vigente en Chile contribuye a una desconexión peligrosa entre los intereses de los trabajadores y la empresa. En buena hora se está revisando en el parlamento su reemplazo por una nueva versión; la discusión parlamentaria, en mi opinión, debiera evitar las trincheras ideológicas y basarse en las mejores prácticas internacionales, que ya cuentan con casi tres décadas de datos disponibles.
