Por mucho tiempo, existió una regla no escrita en las organizaciones chilenas respecto a no plantear en el trabajo temas que pudieran generar desacuerdo en los equipos, como opiniones sobre política o cuestiones sociales. Esa regla se ha vuelto cada vez más cuestionada, generándose cada vez más conversaciones y debates, con variadas consecuencias.
La evidencia sugiere que este fenómeno no ocurre sólo aquí. Estudio de PWC en 44 países encontró que 𝗱𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗰𝗮𝗱𝗮 𝘁𝗿𝗲𝘀 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗮𝗱𝗼𝗿𝗲𝘀 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗲𝗿𝘀𝗮 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗽𝗼𝗹𝗶́𝘁𝗶𝗰𝗮 𝘆 𝘁𝗲𝗺𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗹𝗲𝘀 con sus colegas, con una mayor participación de los trabajadores más jóvenes. Para el 40% del total esto les ha permitido comprender mejor a sus colegas, pero un 15% se resiste a compartir su verdadera opinión.
Ciertamente, construir una sociedad tolerante y abierta el diálogo, es un desafío que excede a las áreas de gestión de personas; sin embargo, un 𝗮𝗺𝗯𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗹𝗮𝗯𝗼𝗿𝗮𝗹 𝗾𝘂𝗲 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗼𝗿𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗽𝘀𝗶𝗰𝗼𝗹𝗼́𝗴𝗶𝗰𝗮 debiera permitir que las personas puedan dar su opinión espontánea y sincera sobre temas que son importantes para ellos. Todo un desafío para los próximos años.
