Las quejas sobre lo difícil que es reclutar/seleccionar/retener millenials proviene muchas veces de la dificultad de renovar el modo como vemos el mundo del trabajo. Un ejemplo es el abordaje de la diversidad; algunas empresas lo enfocan cumpliendo apenas la ley y buscando quedarse en una cómoda zona gris de acatamiento formal. Últimamente me ha tocado dialogar con profesionales jóvenes que se sienten desilusionados de ese enfoque tibio; y que estarían dispuestos a trabajar con quienes muestren un compromiso y convicción real con construir mejores ambientes de trabajo para todos. Es algo con lo que muchas empresas pueden conectar, y que si adoptan el mismo espíritu de liderazgo y ambición que muestran en el aspecto comercial pueden generar propuestas de valor atractivas y motivadoras para las nuevas generaciones.
En términos prácticos, como señala este artículo de Korn Ferry eso significa:
• ser claro en cuanto a lo que significa diversidad y equidad,
• establecer con precisión lo que se espera de jefes y colaboradores,
• construir junto con las voces que han sido discriminadas, actuando con transparencia
• y, por supuesto, medir el avance.
