Este estudio exploró la llamada “fatiga por zoom” en trabajadores reales, encontrando que encender la cámara aumenta la fatiga, independiente el tiempo que esté prendida o el número de reuniones. Los datos sugieren que la fatiga tiene un efecto que puede durar más de un día. Todo esto resultó especialmente manifiesto en mujeres y personas recién llegadas a la organización.
