Hay un creciente consenso de que, para mejorar la calidad de nuestro conocimiento de las relaciones causa – efecto en el mundo del trabajo, debemos medir más la conducta observable (ej. renuncia) y menos conceptos intermedios (como la intención de renunciar). Este brillante artículo propone cómo este enfoque se puede aplicar en el estudio del liderazgo.
