Nuestra tradición ha privilegiado la idea que el trabajo es algo serio y que ganar el pan con el sudor de la frente es nuestro castigo. Muchas veces se nos recuerda que su nombre proviene del latín tripalium, un instrumento de tortura. Paulatinamente, una mirada que da espacio para un comportamiento espontáneo, divertido, travieso incluso ha permeado esta idea que tiene siglos.
Este artículo nos recuerda los beneficios de reírse en el trabajo, y me hizo pensar en los buenos momentos de humor en el trabajo. Les quiero agradecer a todos con quien hemos compartido risas en nuestro trabajo. Carcajadas por los sinsentidos organizacionales, risas en una pausa en el café, complicidades silenciosas, alivio ante el stress, ocurrencias improvisadas o simplemente por puro pasarla bien.
